sábado, 16 de octubre de 2010

Como barro


Es fácil mirar hacia atrás y pensar en como deberíamos haber hecho para que solo nos ocurrieran las cosas buenas.
Pero así no nos convertiríamos en nosotros mismos.
Somos lo que somos, por que el tiempo y las vivencias se han ocupado de moldearnos, de hacernos cual vasijas, llenos de lo bueno y lo malo.
Y maleables, siempre dispuestos a que una emoción más nos llene.
Uno no necesita de grandes cosas, a veces una mirada pillada en un guiño, un roce apenas rozado de unas manos debajo de la mesa, ese llanto que te quita el aire, y esos mimos, en forma de palabras, que alguien tiene a bien regalarte.
Poco más necesito.
Pero aún soy vasija inacabada, me queda mucho espacio y mucho barro que pulir.

3 comentarios:

Pakiba dijo...

La vasija nunca se acaba de llenar,yo tengo más años y todavia la tengo a medias.

Besos Marta

Marat dijo...

Només s'acaba d'una manera. Espero que tardis molt en acabar la teva jerra.

Striper dijo...

Aquestes recipints no cal mai donar-los per acabats.